Municipios Costa Blanca

Cosas que ver y hacer en Benitachell


Que ver en Benitachell

Cuando hablamos de qué ver y hacer Benitachell nos vienen a la cabeza las mejores puestas de sol, pues se encuentran, sin duda, en el Mar Mediterráneo. Kilómetros de costa y amplias playas que son visitadas cada año por miles de turistas, tanto nacionales como internacionales. Viajeros buscando buen clima, una buena gastronomía y una oferta, a la par, de tranquilidad y ocio.

Y si hay un punto que destaca en toda la costa levantina esa es la comarca de la Marina, en el norte de la provincia de Alicante. Una serie de municipios que viven por y para el turista y con el azul del agua de su mar como principal atractivo. La Marina Alta y la Marina Baja conforman un ambiente único de impresionantes playas y un excelente destino para pasar largas o cortas jornadas bajo su sol.

Con dos kilómetros de costa, por ejemplo, uno de los rincones menos conocidos pero no por ello menos atractivo es el municipio de Benitachell. Situado próximo a puntos tan turísticos de la provincia de Alicante como Jávea o Teulada, reúne en sus poco más de 12 kilómetros cuadrados un buen número de cosas que ver en Benitachell que satisfacen los diferentes gustos de los turistas.

Qué ver en Benitachell

Orígenes

El Poble Nou de Benitachell tiene un pasado rico en cultura. Por el lugar pasaron diferentes pueblos que dejaron muestras de su arquitectura que todavía se pueden ver en diferentes puntos del lugar.

Los primeros indicios de ocupación de la zona datan del paleolítico y del calcolítico (2000 a. C.) según estudios realizados en la Cova del Moro y en els Forats del Barranc de l’Asbardal. También se han encontrado restos de la edad de bronce (1800 a.C. – 700 a.C.) y de la época ibérica (550 a.C. – 210 a.C.) en el Tossal de l’Abiar o en la Cova de les Bruixes. También se han encontrado indicios de la época romana (210 a.C. – 476 a.C.) y posteriores construcciones islámicas y cristianas contemporáneas.

Al final, Benitachell ha sido siempre un asentamiento privilegiado para las diferentes culturas que lo han habitado, sobre todo por su situación sobre el mar y por contar con aguas subterráneas que favorecían las explotaciones agrícolas.

El Poble Nou se fundó en 1244 cuando las tropas de Jaume I conquistaron Dénia y su territorio, haciendo crecer durante los siguientes siglos la población. Restos de todas estas culturas todavía se pueden ver en Benitachell.

Monumentos

A lo largo de Benitachell existen diferentes monumentos con los que ver parte de la tradición que indicábamos en el punto anterior. Lugares como el Ayuntamiento, el Portalet, la Iglesia de Santa María Magdalena y el Oratorio Jaime Llobell son algunos de los ejemplos de construcciones cristianas que todavía hoy permanecen en el lugar.

En primer lugar, el Ayuntamiento actual fue inaugurado en 1988, pero anteriormente se encontraban en el lugar las escuelas municipales. En él todavía se puede ver el escudo antiguo del pueblo.

El Portalet era la puerta que daba acceso a la plaza de la Iglesia, una de las entradas al núcleo amurallado de la primera villa, desde la que se puede ver un bonito mirador para ver el Montgó y la bahía de Xàbia.

El Portalet

La Iglesia de Santa María Magdalena fue contruida entre 1710 y 1774 y, aunque ha sufrido remodelaciones, todavía es un buen ejemplo de la arquitectura del momento, con una gran austeridad exterior y ornamentación interior, con un estilo barroco con rasgos neoclásicos.

El Oratorio Jaime Llobell fue construido a finales del s. XIX cuando el sacerdote que le da nombre fundó el edificio para ayudar a los más necesitados. Sufrió daños durante la Guerra Civil pero fue restaurado y abierto al culto en 1974 de nuevo.

Arquitectura tradicional

Son diferentes los rincones tradicionales que todavía quedan en Benitachell. Desde canteras hasta cuevas y pozos. Vamos a ver un pequeño resumen de algunos de ellos.

En 2018 se descubrió una cantera de piedra caliza de la época romana durante los trabajos de adecuación de la senda de la Serp-Puig de la Llorença-Cala Llebeig, una de las rutas senderistas que se pueden hacer en la zona. Es un buen ejemplo para ver cómo se trabajaba la piedra en dicha época.

En cuanto a cuevas, existen varias en la zona acantilada del litoral, por donde también transcurre la ruta senderista del Penya-segats. Son cuevas construidas en piedra seca y adosadas a la pared, que datan de finales del s. XIX y principios del XX.

Dichas cuevas se utilizaban por pescadores y agricultores de la zona, pero también por contrabandistas. Entre las cuevas más destacables encontramos la Cova les Morretes, sobre la Cala del Moraig, que cuenta con un horno para cocer pan; también está la Cova del «ti Domingo l’Abiar», muy cerca de la anterior, que sirvió como refugio de pescadores; la Cova de «Pepet del Morret», en el mismo acantilado que las anteriores, que cuenta con un lugar donde se puede ver que se hacía fuego, con algunas piedras improvisadas a modo de sillas y mesas; si pasamos desde la anterior por el pequeño túneo que se observa, llegamos a la Cova del «ti Toni el Senyalat», una de las más amplias y que cuenta con diferentes márgenes de piedra en su interior. Finalmente, la Cova del Morro del Bou, cerca de la Cala Llebeig, que todavía se utiliza ocasionalmente por pescadores.

Els Pous de l’Abiar es otra muestra de arquitectura tradicional. Se trata de una red de pozos y aljibes subterráneos que recogen el agua de la parte baja del Albiar. Se conserva un molino de viento, que servía de surtidor natural. Hasta la década de los 90 estos pozos servían como fuente de agua y riego de la zona.

En esta zona, también existía un lavadero público al que las vecinas bajaban a hacer la colada aprovechando el agua recogida en los pozos, aunque duró hasta los años 70.

Finalmente, el riurau es la figura arquitectónica más antigua del Poble Nou. Se trata de una estructura que servía para guardar las uvas pasas. Era un tipo de construcción típica de toda la zona, lo que ha permitido al Poble Nou de Benitatxell integrarse en el programa de la Marina Alta para la conservación de este tipo de edificaciones.

Espacios naturales

Benitachell está repleto de lugares naturales que visitar, bien dirigiéndonos a los lugares concretos o realizar diferentes rutas de senderismo.

La Cova dels Arcs es el ejemplo de espacio esculpido por el mar que se ha conservado a lo largo de los años. La entrada la encontrarás junto a la Cala del Moraig; sin duda, digna de ver si te acercas a la misma.

El desplazamiento geológico originó la falla del Moraig, una pared rocosa casi vertical que vale la pena ver, ya que parece mantenerse en el aire sobre la laguna que da acceso al Riu Blanc del que ahora hablaremos.

El Riu Blanc es un río subterráneo muy cercano a la Cova dels Arcs. Es una galería muy amplia formada por 2 kilómetros de conductos sumergidos que llegan hasta los 60 metros bajo el mar, estando su salida junto a la Falla. Según estudios, se ha llegado a la conclusión que el agua circula desde Altea y Calpe hasta la zona. Se trata de un fenómeno único en el mundo que solo se da en una isla griega.

La Vasenilla es una depresión profunda junto al litoral con paredes casi verticales que forman una especie de balsa circular. Está comunicada con el mar pero todavía no está abierta a él; cuando esto suceda, se convertirá en una cala.

Yacimientos arqueológicos

Si te interesan los yacimientos, en la Cova de les Bruixes podrás observar el paso de todas las culturas que han pasado por el municipio.

Calas de Benitachell

Su dura costa y sus aguas bravas, le confieren unas calas de gran atractivo como la dels Testos, de cantos rodados, Llebeig y la del Moraig, en plena naturaleza y cercanas a impresionantes casas de alquiler en Benitachell. Pero las cosas que ver en Benitachell no terminan aquí, su núcleo urbano esconde auténticas joyas que le proporcionan un encanto especial típico de los pueblos del Mediterráneo.

Que hacer en Benitachell

Y es que no solo hay cosas que ver en Benitachell, también que hacer. Cada vez son más los turistas que optar por las casas de alquiler de este municipio para la práctica de deportes acuáticos, debido a la riqueza de su fondo marino, y también de senderismo. El entorno natural de Benitachell es rico y sus rutas como la de los Acantilados, la de la Falla, la del Barranco dels Testos y la Submarina cuentan cada día con más adeptos.

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Fotografías extraídas de
http://www.turismo.elpoblenoudebenitatxell.com/es/



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